Espacios de uso específico (II): bibliotecas y aulas de música.

«El espacio es en esencia aquello para lo que se ha hecho sitio, lo que queda dentro de sus límites. Aquello para lo que se hace sitio es siempre algo a lo que se accede y, por tanto, a lo que uno puede sumarse, es decir, donde uno puede reunirse, en virtud de un emplazamiento, esto es, mediante algo como un puente. Por consiguiente, los espacios reciben su ser de los emplazamientos y no del -espacio-«.

Martin Heidegger . (Construir, habitar, pensar) – 1954

BIBLIOTECAS.

La biblioteca es el espacio más apropiado para la investigación individual y en grupo. En las bibliotecas no se enseña, se aprende; es el lugar más adecuado para el aprendizaje personalizado dentro del centro escolar. La pregunta es ¿para qué necesitamos una biblioteca, llena de estanterías y libros, en la era digital en la que toda la información es accesible desde dispositivos móviles? Es sin duda, uno de los espacios que mayor transformación ha sufrido en los últimos años, gracias a las nuevas tecnologías. La respuesta podría ser: no es el lugar donde almacenar libros, es el lugar donde conectar a las personas con las ideas.

Hoy en día esa conexión puede realizarse a través de internet, pero no siempre una simple búsqueda puede cumplir el objetivo, porque los algoritmos de los motores de búsqueda no han sido creados para que ofrezcan la mejor información disponible sino para generar el máximo tráfico posible para los sitios web mejor posicionados. Un motor de búsqueda no es un profesor. La mejor combinación de guía, conocimiento y creatividad requiere la ayuda del profesor. Descentralizar la biblioteca manteniendo un lugar de referencia, cómodo, acogedor, con libros impresos, destinando otros espacios a rincones de lectura, disponiendo de una adecuada red wifi y dispositivos móviles podría ser una solución para adaptar la biblioteca a los nuevos tiempos.

Photo by RODNAE Productions on Pexels.com
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Otra opción posible sería disponer los recursos en cada comunidad de aprendizaje, situada entre varios talleres de aprendizaje y separados de éstos por cerramientos de vidrio, adecuando su contenido tanto físico como digital por etapas de desarrollo de los alumnos. Su traducción espacial significaría la reducción del tamaño de la biblioteca actual, que actuaría como biblioteca central, y la aparición de pequeñas bibliotecas y mediatecas en las comunidades de aprendizaje. Si no queremos reducir el espacio de esa biblioteca central o principal, podemos aprovecharlo para compatibilizar con otras actividades que favorezcan la creatividad.

No tiene sentido mantener un espacio que no sirve, habrá que transformarlo en otro que satisfaga mejor las necesidades actuales. Impulsar la descentralización de los recursos de la biblioteca llevándola a las aulas o a las zonas comunes y su conversión en una pequeña mediateca puede ser una buena idea. Las posibilidades podríamos resumirlas en tres líneas de acción:

Mantener y renovar la biblioteca existente (tanto en los contenidos de información como en el mobiliario para hacerlas accesibles).

Eliminar ese espacio como tal y descentralizar la colección de libros y recursos ubicándolos en diferentes espacios del centro escolar (aulas, zonas comunes con mobiliario cómodo, rincones de lectura, etc.).

Transformar la biblioteca en un centro de actividades mayor.

La propuesta llevada a cabo en el CEIP L’ASSUMPCIÓ de la Vall d’Uixó (imágenes superiores) de ubicar una pequeña biblioteca en una zona común, junto a una zona de paso (que anteriormente tenía un uso indefinido) con rincones de lectura o de trabajo en pequeño grupo, resulta muy acertada, y es un claro ejemplo de cómo conseguir un espacio acogedor para el aprendizaje personalizado o en pequeño grupo con pocos recursos económicos.

AULAS DE MÚSICA.

Las actividades musicales se desarrollan, habitualmente, en un espacio destinado específicamente para ello, de aproximadamente 75 m2 de superficie y que normalmente no se distingue (en su apariencia) de otros destinados a otras actividades (como mucho cuenta con un falso techo que mejora las cualidades acústicas de ese espacio). El resto de los elementos delimitadores del espacio no cuentan con cualidades específicas que mejoren su aislamiento o eviten la reverberación del sonido. Las aulas de música presentan, en general, condiciones precarias en su adecuación para el correcto desarrollo de los procesos formativos en música.

Además de la adecuada iluminación y ventilación, estas aulas deben estar insonorizadas, puesto que su actividad debe poderse desarrollar simultáneamente a otras que se realicen en el centro y no deben producirse interferencias. Deben contar con un espacio anexo, accesible desde el interior del aula, suficiente para almacenamiento de los instrumentos musicales y los materiales de apoyo. Este lugar de almacenamiento debe ser un espacio exclusivo para tal fin y disponer de un buen sistema de ventilación, natural o forzada, evitando que los instrumentos reciban luz directa del sol.

El espacio donde se desarrolle la actividad debe ser amplio y sin obstáculos, el mobiliario del aula no debe impedir la audición (con comodidad) o el baile si es necesario. Los grandes ventanales de vidrio pueden reflectar el sonido y provocar reverberaciones indeseables o distorsión acústica, por lo que conviene incorporar materiales blandos en los revestimientos de paredes, techos y pavimentos. La calidad acústica no depende únicamente de un solo elemento aislado. En las paredes es necesario contar con superficies difusoras; en los techos hay que evitar los efectos negativos de los cielorrasos planos mediante la colocación de islas acústicas; y en el pavimento existen soluciones de tarimas flotantes que llevan incorporadas láminas aislantes; soluciones que combinadas adecuadamente mejoran considerablemente las cualidades acústicas de ese espacio. La distribución del mobiliario en el espacio debería permitir la adaptación a dinámicas de grupo de diferente tamaño.

«La música es tiempo y espacio, como la arquitectura. La música y la arquitectura dependen de la medida»

Le Corbusier

«En arquitectura hay -si me puedo expresar así- dos maneras de que sea verdadera. Ha de ser verdadera según el programa, y verdadera según los procedimientos de construcción. Que sea verdadera según el programa significa que cumpla exactamente, escrupulosamente, las condiciones impuestas por una necesidad. Que sea verdadera según los procedimientos de construcción significa que emplee los materiales conforme a sus cualidades y a sus propiedades.

Las cuestiones puramente artísticas, a saber, la simetría y la forma aparente, no son más que condiciones secundarias en presencia de estos principios dominantes.»

Eugène Viollet-le-Duc. (Conversaciones sobre la arquitectura, 1863-1872)
Dragon Age Inquisition Theme (Trevor Morris)


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